viernes 21 de agosto de 2009
Evolución personal: cambia tu pasado!
Nuestro presente determina nuestro futuro
Cambiar la percepción de tu pasado es cambiar tu futuro
viernes 13 de febrero de 2009
Contrariedades parisinas
de los parisinos. En boca de un francés no parisino "se creen el
ombligo del mundo".
La verdad es que creo que hasta de aquí a unos meses no podré
pronunciarme al respecto, pero ya empiezo a tener algunas
experiencias. Sin ir más lejos, una compañera de trabajo tiende a
mofarse sonoramente de mi precario acento (bonjour no parece tan
complicado de pronunciar, no?) y resopla agobiada cada vez que le pido
que hable más despacio...
Por otro lado, en contraposición a esta actitud (por cierto, la mejor
defensa no es la lucha armada sino reirse de uno mismo) hay ciertos
aspectos de educación de los cuales más de uno debería aprender.
Concretamente, la puntualidad (algo que sin duda dice mucho del que
la incumple, y mucho también de aquel que no tolera la impuntualidad).
Como muestra, un mensaje sms que me envió una persona que me iba a
enseñar un piso. Finalmente llegó, según mi reloj, 4 minutos tarde:
"Bonsoir Monsieur,
Je vais etre un peu en retard a cause de probleme dans les transports.
5 a 7 minutes. Desole pour ça."
--
Algunas pinceladas en mi blog: http://mi-samsara.blogspot.com
lunes 9 de febrero de 2009
París, otro cambio al mapa
Hace unos días hablaba con unos buenos amigos acerca de la necesidad de la gran mayoría de personas (en las que me incluyo) de disponer de un mapa de su propia vida al cual echarle un vistazo cada vez que se desorientan.
Cuando tienes un mapa de tu vida, es mucho más fácil sentirse aparentemente feliz: te permite reconocer los caminos que tomas y saber dónde te llevan, conocer a las personas que te rodean y la relación que tienes con ellos, las cosas que aprecias, cómo pasártelo bien, dónde están los centros que te pueden ayudar a curar tus heridas. Te muestra tus creencias.
Deambulas por las calles de tu vida con cierta seguridad, porque sabes que puedes echarle siempre que quieras un vistazo a ese mapa eterno e indestructible. Porque nadie te lo puede quitar ni robar. Forma parte de ti, lo llevas grabado en la piel y lo consideras una verdad absoluta: el mapa que miras es tu vida, ¿cómo va estar equivocado? Todo lo que crees, está reflejado en él.
Pero a veces y a algunos les llega un día (inicialmente dirás que malo, tal vez seas capaz de cambiar de opinión) en el que una nube se coloca encima de ti y empieza a descargar una lluvia como nunca jamás has visto, con una violencia terrible. Apenas puedes respirar.

Y sólo llueve para ti. Ves el sol a tu alrededor, la gente disfruta de él, pero tú estás absolutamente empapado y no puedes deshacerte de esa caprichosa nube. Te enfadas, sientes rabia, impotencia, tristeza, dolor. ¿Por qué me pasa a mi?, te preguntas. Y pasan los días, y la nube sigue ahí.
Pero lo peor de todo está por llegar. Los litros de agua que corren por tu piel borran el mapa que creías absolutamente eterno, absoluto, dejando únicamente algunos trozos que te cuesta entender. Sales a la calle, y no sólo te sigues mojando, sino que no sabes dónde ir, dónde está tu hogar, tus amigos, las cosas que te hacen feliz. Utilizaste demasiado el mapa y no te fijaste en las esquinas, en las tiendas, en las referencias verdaderas. Estás total y absolutamente PERDIDO. El mapa se ha esfumado, llevándose todo lo que dabas por sentado.
Preguntas a conocidos y amigos. Ellos, para ayudarte, te enseñan sus mapas. Pero, ¡lástima! No se pueden compartir, están en sus pieles. Y por si fuera poco, te parecen equivocados, no son tan buenos como lo era el tuyo. ¡Ellos no tienen ni idea por lo que estás pasando! Y encima sigue lloviendo.
Pero llega un día en que alguien, en lugar de enseñarte su mapa, te tiende un lápiz. Otro, días más tarde, te proporciona un trozo de papel; incluso alguien te deja una goma. Al principio, no sabes muy bien qué hacer con estos objetos: es como tener respuestas a preguntas que aún no te has efectuado. Pero poco a poco descubres que puedes dejar de lamentarte de que no para de llover y que estás sin mapa, e intentar dibujar precariamente un croquis (para situarte, más que nada). No eres delineante, pero le vas pillando el truquillo al papel, el lápiz y la goma. Y empiezas a trazar más y más calles, más y más puntos de referencias. Sitúas los nuevos amigos pero también antiguos, aunque tal vez ahora en otros barrios. Cambias tus prioridades: antes querías saber el camino más corto para el centro comercial, ahora te interesa más el parque.
Y un buen día, cuando ya habías aceptado totalmente esa nube, giras una esquina nueva que nunca habías tomado y, milagrosamente, la nube no te sigue. La miras cómo se aleja, aún mojado, y una pregunta empieza a rondar en tu cabeza: ¿no seré yo el que seguía a la nube?
Ahora, con el sol, puedes dibujar tu nuevo mapa con mayor facilidad. Volver a tomar los puntos de referencia. Aunque esta vez, empiezas a dudar de que este mapa sea el definitivo. De hecho, te empiezas a preguntar si realmente hay un mapa definitivo. Lo creías del original grabado en tu piel, y se fue de un plumazo, poca cosa quedó. Empiezas a pensar que tal vez necesites un nuevo mapa pero no tan riguroso en detalles como el anterior, aunque sí más amplio, con más calles. Y te empiezas a fijar mucho más en las esquinas, en las tiendas, en los puntos de referencia para no tener que usar el mapa tan a menudo. Porque si perdiste aquel, ¡bien sabes que puedes perder este!
Y tú, ¿de qué tipo de personas eres?
¿De las que creen que su vida nunca se puede desmoronar, de las que ven su mapa como eterno?
¿O de las que están empezando a confiar en elaborarse sus nuevos mapas después de haber perdido o desechado los anteriores?
O incluso, ¿de los que van a la aventura, con las mínimas expectativas o ideas prefijadas, sin mapa?
Yo no voy sin mapa. Aún no. Eso está sólo al alcance de unos pocos, y ni me planteo si seré capaz de caminar sin mapa… Pero sí que he interiorizado (por que las cosas te las pueden explicar, pero hay que asimilarlas…) dos cosas:
1) 1)Que mi mapa actual no es para siempre.
2) 2)Que tiene cierta gracia dedicarse a hacerle cambios a voluntad propia, y no debido al agua de ninguna nube.
Y esto último es lo que vengo a hacer a París. Ni más, ni menos.
jueves 4 de diciembre de 2008
Tinc un clavell per tu (II)
martes 9 de septiembre de 2008
Tinc un clavell per tu
http://koticament.blogspot.com/2008/08/tinc-un-clavell-per-tu.html